
Rodrigo Fernández

Nació el 16 de abril en la ciudad de México, rodeado del ambiente artístico del cine y la música mexicana.
A los cinco años debutó en el cine bajo la dirección de Fernando Pérez Gavilán, interpretando la “Ley del Monte” acompañado con banda zacatecana en la película “Un ángel para dos diablillos”.
La firmeza con que Rodrigo manifestó siempre el deseo de ser cantante, le llevó a inscribirse a los ocho años en el Conservatorio de Música del Estado de México, donde tomó clases de piano, sensibilización musical, coro de cámara, terminando el curso de iniciación musical hasta cumplir los trece años.
Decidió iniciar los estudios de Finanzas, y hoy es alumno de esa carrera una institución muy reconocida en México.
A los 18 años tocó puertas hasta lograr que los directivos de la empresa disquera EMI Music le oyeran cantar. Invitados los empleados de la disquera a un salón en donde Rodrigo cantaría, al término de la presentación, el Director Regional, Marco Bissi, emocionado interpeló a los asistentes preguntando: “Entonces qué, ¿lo firmamos o no?”, a lo que los asistentes respondieron en coro aplaudiendo ¡Sí!
Así nació su primer disco “El pecado más bello” en septiembre de 2006. Sobre éste, su casa disquera escribió: “Sin duda hemos tenido y tenemos grandes baluartes en el género ranchero que han puesto muy en alto el nombre de México, pero al igual que la vida cambia, hay que dar paso también a la sangre nueva, al ímpetu sincero y arrojado de una nueva generación de intérpretes que vibra y se engrandece con nuestra música vernácula. EMI, después de una larga búsqueda y por qué no decirlo, de espera, descubrió y firmó en exclusiva a un digno representante de esta nueva estirpe de cantantes. Su nombre, Rodrigo Fernández, un joven de apenas 18 años, estudiante universitario… (con una)… formación integral y sólida que hoy le permite transmitir por medio de su voz, un crisol de tonos y emociones, que transformadas en canciones, cautivan irremediablemente el oído y se arraigan en el corazón”.
Con un importante éxito, por ser su primer disco con prácticamente la totalidad de la edición vendida, y postulado como la revelación musical del año por el premio “Oye”; Rodrigo comenzó el arduo trabajo de darse a conocer entre el pueblo, verdadero destinatario de la canción popular y del género ranchero mexicano.
Rodrigo en su naciente vida artística ha puesto toda su disposición y empeño en estar en las ferias populares y en las fiestas locales, de las grandes y pequeñas ciudades y en los más remotos y pequeños poblados, para estar en íntimo contacto con su gente, con sus hombres y mujeres, con el corazón mismo de nuestro ser mexicano, que canta a través de la música ranchera.
Recorriendo Puebla, Veracruz, Tabasco, Guanajuato, Chihuahua, San Luis Potosí, Coahuila, Querétaro, Estado de México, Hidalgo, Baja California y Baja California Sur, Sinaloa, Zacatecas y la Unión Americana, Rodrigo ha estado en contacto con el alma de México y ha podido ir creciendo en experiencia y calidad interpretativa, para proyectar su voz y su sentimiento al acorde melodioso, alegre y triste, de una música y una canción que no sólo se niega a morir, sino que alcanza hasta ahora los más lejanos rincones del planeta y cubre con su influencia cultural las más variadas costumbres, épocas y pueblos del mundo.
A finales de 2008 lanza su segundo material discográfico llamado HERIDAS DE AMOR, en el que debuta como productor ejecutivo, acompañado de grandes músicos, arreglistas y productores. Disco que contiene 14 temas; de los cuales son 12 temas inéditos y 2 covers. Con temas del señor Juan Gabriel, Jose Maria Napoleón, Manuel Monterrosas, Carlos Macias y Manuel Eduardo Castro, HERIDAS DE AMOR se ha colocado en el gusto popular, logrando con su primer sencillo Hazme el Milagro colocarse durante 7 semanas en el TOP 10 de la radio nacional.
Con Rodrigo Fernández, podemos estar seguros, se mantiene el espíritu cautivo de un pueblo de romántico corazón, que se ríe en la desgracia y que llora en el amor; que canta a sus hombres y mujeres, a las flores y a su tierra, a sus enemigos y a su sol.
Con su voz, su calidad interpretativa y su sensibilidad artística, Rodrigo Fernández, es digno heredero de la tradición ranchera de México y sabrá ser fiel guardián de las tradiciones poéticas y musicales de un pueblo que espera que la canción sea conjuro mágico de milagrería para sus penas y sus fiestas, motivo en fin, para sentirse alegre o triste por el solo y simple hecho de estar vivo.